Si pudiera venderte una cosa no me molestaría, podría ser mi mundo pintado al revés, o el tuyo sin color, esa bolsa esperando volar o la calle gris de antes de ayer , era de las que te gustan; yo diría que la mejor forma de venderte algo seria sin ponerle precio, si no podes, obligate, si seguís insistiendo es porque no lo entendes, y si te digo que estas bien, es porque lo estas. Tal vez son los nervios, de que te des cuenta de que siempre estoy adelante, y la diversión se acabe, o tal vez pasemos un buen rato, yo no se... somos iguales y aun así no termino de conocerte; te diste cuenta de las nubes de ayer? o del sol de la mañana? yo creo que si, yo los note, y se que seguro estas enojada me doy cuenta. A veces estas muy cerca y queres tomar el control, y otras me odias porque tengo que tomarlo yo, pero al fin y al cabo hasta los iguales tienen diferencias. Será porque no te dejo salir tanto? por ahí lo se, me tome las cosas muy enserio, pero vos estas más expuesta y eso molesta, y te confundís pensando y pensando, y a mi me gustan los hechos, y me doy cuenta de que tenemos que convivir, pero seguro no entendes; seguro si lo entiendo pero...
No sabías que odio leer hacia atrás?
Pink Meanies
martes, 14 de junio de 2011
Odio leer hacia atrás.
sábado, 16 de abril de 2011
Instrucciones para dar cuerda al reloj
Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.
¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.
Julio Cortázar